Hernia incisional: por qué puede aparecer años después de una cirugía

La cirugía fue hace uno, cinco o incluso más años.

La cicatriz cerró, la recuperación terminó y poco a poco dejaste de pensar en aquella operación.

Pero ahora notas algo nuevo: un pequeño bulto justo en la zona de la cicatriz.

Puede aparecer cuando estás de pie, al toser o cuando haces algún esfuerzo, y desaparecer o disminuir cuando te recuestas.

Una situación como esta puede estar relacionada con una hernia incisional.

La cicatriz puede verse bien y aun así existir una debilidad

Una hernia incisional se desarrolla en una zona de la pared abdominal que fue sometida previamente a una cirugía.

Para realizar una operación abdominal es necesario atravesar diferentes capas de tejido. Durante la recuperación, estas estructuras cicatrizan, pero la resistencia de la pared abdominal puede no ser exactamente la misma que antes de la cirugía.

Con el tiempo, una zona debilitada puede permitir que parte del contenido abdominal protruyera a través de ella.

El resultado puede ser un bulto que aparece precisamente sobre una cicatriz quirúrgica.

¿Por qué puede aparecer tanto tiempo después?

Esta es una de las preguntas más frecuentes.

Una hernia incisional no necesariamente aparece durante las primeras semanas después de una operación. En algunas personas puede hacerse evidente mucho tiempo después.

Por eso, que una cirugía haya ocurrido años atrás no descarta que un nuevo bulto en esa zona esté relacionado con ella.

Además, existen diferentes factores que pueden influir en la cicatrización y en la presión que recibe la pared abdominal, como el sobrepeso, el tabaquismo, la tos crónica, el estreñimiento con esfuerzo frecuente o determinadas características de la cirugía previa.

Esto no significa que alguno de estos factores provoque necesariamente una hernia. Su aparición depende de las características de cada persona.

Hay un detalle que puede ayudarte a identificarla

Una de las características que puede llamar la atención es que el bulto no siempre está presente de la misma manera.

Puede hacerse más evidente al:

  • Toser.
  • Estornudar.
  • Levantar peso.
  • Hacer ejercicio o algún esfuerzo.
  • Permanecer de pie.
  • Realizar movimientos que aumentan la presión dentro del abdomen.

También puede acompañarse de sensación de presión, tirantez o molestias.

Pero existe algo importante: una hernia no siempre duele.

Por eso, esperar a que aparezca dolor intenso para buscar atención no es la mejor forma de identificarla.

¿Es una hernia o simplemente cambió la cicatriz?

No todo cambio sobre una cicatriz significa que exista una hernia.

Puede haber diferentes razones por las que una zona quirúrgica tenga una apariencia distinta con el paso del tiempo.

Precisamente por eso no es recomendable intentar determinarlo únicamente observando el bulto o buscando imágenes en internet.

La valoración médica permite revisar la cicatriz, explorar la pared abdominal y conocer cómo se comporta el aumento de volumen con diferentes posiciones o esfuerzos.

Dependiendo de las características del caso, también pueden solicitarse estudios de imagen.

¿Y si no me duele?

Que no exista dolor no significa que debas ignorarlo.

Algunas hernias pueden provocar únicamente un aumento de volumen durante determinado esfuerzo y permanecer prácticamente asintomáticas durante un periodo.

Lo importante es conocer qué tipo de hernia existe, qué tamaño tiene, dónde está localizada y si está produciendo síntomas.

Con esa información es posible decidir si lo adecuado es vigilarla o si conviene considerar un tratamiento quirúrgico.

¿Todas las hernias incisionales se operan?

No existe una misma decisión para todos los pacientes.

El tratamiento depende de diferentes factores, entre ellos el tamaño y localización de la hernia, los síntomas, los antecedentes quirúrgicos y las condiciones generales de cada persona.

Cuando existe una indicación quirúrgica, existen diferentes técnicas para reparar una hernia de la pared abdominal.

En determinados pacientes puede considerarse un abordaje de mínima invasión, pero la elección de la técnica debe realizarse de acuerdo con las características de cada caso.

Por eso, antes de hablar de una cirugía es necesario hablar de tu hernia.

Hay señales que no conviene esperar

Si el bulto cambia de manera repentina y aparece acompañado de dolor intenso, vómitos, distensión abdominal importante o dificultad para evacuar o expulsar gases, es importante buscar atención médica de manera pronta.

Estas manifestaciones pueden estar relacionadas con una complicación y requieren una valoración.

Una cirugía que ocurrió hace años todavía puede ser parte de tu historia clínica

Si después de una cirugía abdominal notas un bulto nuevo, no significa automáticamente que exista una complicación grave.

Pero tampoco es recomendable asumir que se trata simplemente de una característica de la cicatriz.

Identificar qué está provocando ese cambio permite conocer las alternativas y decidir qué hacer de acuerdo con tu situación.

Soy el Dr. Mario Morales, especialista en cirugía gastrointestinal, cirugía de mínima invasión y proctología.

Si has notado un bulto, aumento de volumen o molestias sobre una cicatriz abdominal, agenda una valoración para revisar tu caso y conocer las opciones de tratamiento disponibles.